
La boda de Laura y Guillermo fue un viaje de vuelta a sus raíces. Aunque viven en Londres y reparten su vida entre Madrid y Asturias, su tierra siempre les llama… y en su gran día lo hizo con más fuerza que nunca. La ceremonia en la Iglesia de San Pedro, en Gijón, fue profundamente emotiva: miradas sinceras, abrazos cálidos y esa mezcla de nostalgia y alegría que solo se siente cuando uno vuelve a casa.
Después, el Palacio de La Riega se convirtió en el escenario perfecto para una celebración espectacular. Rodeados de su familia y amigos, vivieron una auténtica fiesta en la que ellos disfrutaron como niños, sin prisas y con una felicidad contagiosa. El cóctel, con la puesta de sol y las vistas sobre la ciudad, fue uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre.
Una boda elegante, vibrante y llena de emoción. Historias así son las que me inspiran a seguir capturando recuerdos que hablan de quiénes sois y de lo que sentís. Si queréis que vuestra historia se cuente con la misma verdad y sensibilidad, estaré encantado de hacerlo.





